Independiente Rivadavia escribió una de las páginas más importantes de su historia al derrotar 2-1 a Fluminense en el Maracaná, en un triunfo que excede el resultado y lo pone en otra dimensión dentro de la Copa Libertadores. El equipo de Alfredo Berti no solo ganó en una cancha emblemática y frente a un rival de peso, sino que además confirmó que su gran momento ya no puede leerse como una simple racha.

La noche empezó cuesta arriba para el conjunto mendocino. A los 9 minutos, Guilherme Arana adelantó al equipo brasileño y parecía acomodar el partido para Fluminense. Sin embargo, la reacción de la Lepra fue inmediata y también muy madura. Antes del cierre del primer tiempo, Fabrizio Sartori apareció en el área para capitalizar una pelota perdida y empatar un partido que no se había descontrolado pese al golpe inicial.

En el arranque del complemento llegó el golpe decisivo. Alex Arce, una de las piezas más determinantes del plantel, aprovechó una serie de errores defensivos y marcó el 2-1 a los 6 minutos. Ese gol terminó siendo el punto más alto de una actuación muy sólida, en la que Independiente Rivadavia entendió cuándo resistir, cuándo lastimar y cómo sostener la ventaja frente a un rival que empujó mucho, pero no logró quebrarlo otra vez.

Fluminense manejó más la pelota, remató 22 veces y llevó el desarrollo hacia terreno mendocino durante largos tramos, pero la visita respondió con orden, concentración y una estructura defensiva firme. Independiente Rivadavia tuvo menos llegadas, aunque fue mucho más eficaz. Allí estuvo una de las claves de la noche: supo jugar el partido que necesitaba y lo cerró con una personalidad que no es casualidad.

Un triunfo que cambia la escala de su campaña

Con esta victoria, la Lepra sumó su sexto triunfo consecutivo y quedó como líder del Grupo C con puntaje ideal. Además, ratificó el gran presente que también sostiene en el torneo local, donde pelea arriba en la Zona B y en la tabla anual. El 30 de abril recibirá a Deportivo La Guaira en Mendoza, pero después de lo que hizo en el Maracaná la sensación es otra: Independiente Rivadavia ya no solo compite, también empieza a creerse capaz de ir mucho más lejos.